El metro ese lugar para

El metro, ese lugar para recopilar historias.

Siempre he sentido una profunda atracción por Marylin, por su vida, sus fotos… Entonces me acordé de esta sesión y lo mezcle con una peculiar situación vivida hace unos días en un vagón de tren. De ahí mi post, porque en realidad el metro es un lugar para recopilar historias.

No, en serio. Dejemos de un lado el vagón zombie de las 7 AM. Dejemos de lado ir como sardinas enlatadas mientras luchamos por coger bocanadas de aire estampados en un sucio cristal. Dejemos de lado el codo de una señora que huele a Vanderbilt en el riñón derecho o el sobaco del que ha decidido no pasar por la ducha.

Mi locura tiene sentido, ya lo verás.

Las razones de mi enamoramiento de subsuelo.

Si olvidamos lo que dije al principio, el metro es un buen lugar para enamorarse, para encontrar historias o para buscar buenos libros

También para hacer fotografías increíbles, sino que se lo digan a Ed Feingersh y las maravillosas capturas que hizo de la preciosa Marilyn Monroe en Grand Central Station de NY en 1955.

Soy de quedarme con lo bueno de casi todo (a veces tengo días de mierda en los que no pienso igual, pero eso para otra ocasión). Así que os voy a contar la historia de metro, de la que yo misma he creado mi propia película (no puedo evitarlo).

El metro ese  lugar maravilloso para recopilar historias.

El susodicho, un señor de unos cuarenta años, comentaba con una amiga las gracias divinas de la chica que le tenía loco. Ella además, añadía alguna que otra característica que la ascendía a los cielos. Vamos una diva de a pie. Entonces él dijo » es que sabes que pasa, es demasiado todo. Demasiado guapa, demasiado lista, demasiado maja. Y yo… pues no sé». La amiga le devolvió una sonrisita mientras seguramente pensaba «estás idiota, amigo».

Ella, como yo, pensará que su amigo tiene un miedo atroz a no sé qué.

Ella, como yo, pensará que sabe lo que es sentir eso porque ya no son 20 años y, si has recopilado anécdotas, forma parte (casi siempre) de la vida.

Ella, como yo, pensará que debería dejarse de idioteces y llamarla para tomar un vino en El café Comercial, después ya, pues lo que surja.

el metro es un lugar maravilloso para

Marilyn Monroe by Ed Feingersh, 1955

Si por algún casual me lees, señor dandi al estilo Bogart de 40 añitos, ve a buscarla. Lo de los trenes pasan varias veces es una sucia farsa, o te subes o ¿quién sabe mañana?

Mejor arrepentirse de lo que sí se hace ¿no?

El metro ese lugar para enamorarse

Sí, pero para enamorarse por unos instantes. Quizá para toda la vida, no lo sé.

No, no estoy loca, pero decidme. Cuantos de vosotros no os habéis quedado colgados de una mirada en un vagón. Cuantos de vosotros habéis notado que os miraban y luego habéis bajado la cabeza como si no nos hubiésemos dado cuenta. Quizá mientras de vuestros cascos surge la voz rasgada de Tom Waits.

Entonces en esos dos minutos entre parada y parada le devuelves la mirada. Os sonreís. Se abren las puertas y sales. Vuelves a mirar atrás, desde el andén y, él/ella te mira, pero el vagón se despide. Au revoir, arrivederchi. Su mirada también. Las historias que se quedan en las vías, los amores fugaces. Esa sonrisa.

El metro ese lugar para recopilar libros.

¿Y los libros? ¿Qué me decís?

Yo cuando veo a alguien con un libro en las manos, hago piruetas para saber qué lee. Así, muy disimulada yo.

Que si asomo la cabecita, que si me coloco los bajos del pantalón, que si retuerzo el cuello como la novia cadáver.

No sé, esas cosas muy naturales, pero es que me puede y no puedo evitarlo. Llegar al instante «espectáculo», lo hago solo cuando la persona que carga el libro me llama la atención por algo. Como si supiera que eso que lleva entre las manos me va a hacer descubrir el mundo. Como si pudiese abrir la puerta de otra dimensión o hacerme viajar a Marte.

Son prejuicios, lo sé, pero no puedo evitarlo.

El metro puede ser un lugar genial ¿No creéis?

¿Alguna historia de metro con la que endulzarme el día? ¡Contármela!

Me encantará leeros, quizás desde el metro a cualquier lugar. Quien sabe.

 

 

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