Siempre he sentido una profunda atracción por Marylin, por su vida, sus fotos... Entonces me acordé de esta sesión y lo mezcle con una peculiar situación vivida hace unos días en un vagón de tren. De ahí mi post, porque en realidad el metro es un lugar para recopilar historias. No, en serio. Dejemos de un lado el vagón zombie de las 7 AM. Dejemos de lado ir como sardinas enlatadas mientras luchamos por coger bocanadas de aire estampados en un sucio cristal. Dejemos de lado el codo de una señora que huele a Vanderbilt en el riñón derecho o el sobaco del que ha decidido no pasar por la ducha. Mi locura tiene sentido, ya lo verás.
El bloqueo creativo, ese monstruo horrible que se presenta un día para quedarse, para alimentar tus miedos y estancarte en un lado del sofá con un bol de palomitas y mucha desesperación. Le conozco y, supongo que si estás aquí, también. Hace tiempo comencé el libro El camino del artista de Julia Cameron. Luego le dí muchas vueltas a retomarlo de nuevo, y quizá sea ahora un buen momento. Mientras tanto, yo he hecho mi propio análisis que, al menos hoy, me ha servido. Me he dado cuenta de que estaba yendo por el camino equivocado. Que por eso no escribía ni me apetecía escribir. Así que he decidido ponerme dura y tomar las decisiones oportunas. Si te quedas te las cuento.
Creo que comencé a tenerle miedo a la hoja en blanco cuando en clase de escritura me pedían un relato para la semana siguiente. Al principio iba confiada, pero se acercaba el día y ahí estaba la temida hoja en blanco. Me sentaba un domingo a escribir y la hoja en blanco permanecía y mi ansiedad por tener el relato hecho crecía. Con el tiempo y siguiendo los consejos de mis profesores algo se aprende. Aunque debo advertir que sigue apareciendo, pero existe la posibilidad de matarla de un plumazo y para eso te doy una serie de consejos que conmigo han funcionado ¡Solo tendrás que probarlo! ¿Te quedas?
Como este blog pretende ser una ventana a mi mundo, he hecho esta entrada de uno de los momentos más enriquecedores que viví en mi ruta por Indonesia, hace cosa de un año. Si decides seguir leyendo, descubrimos qué fue aquello que me hizo reflexionar tanto. Lo mismo a ti te hace verlo también de otra forma.
Quizá os ha pasado como me sucedió a mí la primera vez que me crucé con el término, Storytelling. De primeras creo que me enamoré un poco. Supongo que no era difícil con mis antecedentes por los gustos literarios y la escritura.  Sonaba bien y parecía que enlazaba dos de mis pasiones: el marketing y contar historias. No estaba lejos de la realidad. Quédate y vemos un poquito de qué trata.
Vivo en un cuarto piso de una calle "tranquila" de Malasaña, junto a una gata que se llama Tequila y llegó a mi casa por casualidad. Nos ha costado comprendernos, pero ahora somos íntimas y le encanta dormir sobre mi pecho a cualquier hora del día. Entre mis planes, está adoptar un peludo que la acompañe. A ver si así le baja los aires con los que a veces se pasea por casa, pero todavía no es posible. No es posible porque primero hay que construir un sueño. Así que, en la búsqueda de todo esto, me crucé con el ¡PERSONAL BRANDING! 

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